CC BY-NC-ND 4.0 · Revista Argentina de Radiología / Argentinian Journal of Radiology 2020; 84(01): 039-041
DOI: 10.1055/s-0040-1708544
Signo radiológico
Sociedad Argentina de Radiología. Publicado por Thieme Revinter Publicações Ltda Rio de Janeiro, Brazil

Signo de la cabeza de Medusa

Caput Medusae Sign
Cintia Edith Capristo
1  Hospital Interzonal General de Agudos General José de San Martín, La Plata, Buenos Aires, Argentina
,
Pablo Sebastián Sauré
1  Hospital Interzonal General de Agudos General José de San Martín, La Plata, Buenos Aires, Argentina
,
Estefanía Reyna
1  Hospital Interzonal General de Agudos General José de San Martín, La Plata, Buenos Aires, Argentina
› Author Affiliations
Further Information

Publication History

05 December 2018

18 February 2020

Publication Date:
31 March 2020 (online)

  

El signo de la cabeza de Medusa corresponde a un hallazgo imagenológico observable en las anomalías venosas del desarrollo (AVD), antes conocidas como angiomas venosos, tanto en tomografía computada (TC) como en resonancia magnética (RM) con contraste endovenoso. Consiste en un ramillete de venas medulares dilatadas que se disponen radialmente alrededor de una vena colectora central, la cual drena al sistema venoso superficial, a una vena ependimaria profunda o a un seno venoso.[1] [2] [3] El signo fue descripto por primera vez angiográficamente en 1967 por Wolf en un paciente con angiomas venosos múltiples, mientras que el primer registro radiológico fue realizado en 1968 por Constans.[4] Su nombre proviene de la mitología griega, haciendo referencia a las serpientes que forman el cabello de Medusa, un monstruo que convertía en piedra a aquellos que la miraran fijamente a los ojos ([Figura 1]).

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Fig. 1 (A) Imagen de Medusa, divinidad de la mitología griega. (B) Corte sagital de TC con contraste, donde se evidencia el signo de la cabeza de Medusa (flecha roja).

La patogenia de las AVD no está del todo clara. Su origen podría asociarse a la ausencia de la vía normal de drenaje venoso de un territorio del cerebro (por ejemplo la hipoplasia o agenesia del 1/3 anterior del seno longitudinal superior) ([Figura 2]).[4]

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Fig. 2 (A) Dibujo esquemático que demuestra a las venas de disposición radial a lo largo de la pared del ventrículo lateral con drenaje en una vena cortical dilatada. (B) Corte coronal de secuencia ponderada en T1 con contraste. Confluencia de las venas medulares dispuestas radialmente alrededor de una vena colectora central. (C) Mismo paciente evidenciándose vena de drenaje cortical dilatada (flecha verde).

Para algunos autores, las AVD representan la persistencia en la edad adulta de un drenaje venoso embrionario, siendo por tanto variantes de la normalidad. Las venas tienen escaso componente de músculo liso y tejido elástico con parénquima cerebral sano entre ellas, no habiendo componente arterial en esta entidad.[3] [4]

Por lo antes mencionado, representarían una variante anatómica fisiológicamente competente de las vías de drenaje venoso de una región del cerebro con funcionalidad normal.[4] [5]

Son más frecuentes en las regiones irrigadas por la arteria cerebral media y en el territorio de la vena de Galeno, y pueden estar asociados a una malformación cavernosa en un 30% de los casos. No son hereditarios.[2] [3]

Responsabilidades éticas

Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.


Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.


Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.